lunes, 19 de abril de 2010

Jesús era “feminista”




En el tiempo de Jesús era realmente inmoral que un profeta o un rabbí (maestro) tuviera seguidoras mujeres. Ellas eran consideradas tan poquita cosa que en Lucas 23:27 ni siquiera las consideraban dentro del pueblo:

“Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres”.

Según los hebreos, el género femenino no merecía recibir instrucción. En esa época, cada hombre judío agradecía de no haber nacido pagano, esclavo o mujer. De modo que debió llamar bastante la atención a los judíos ver a una legión de féminas siguiéndolo por todos lados.

Jesús estimaba mucho a las mujeres. Le gustaba estar junto a ellas. Se nota en los escritos canónicos cuando nos dicen que la parte del templo donde solía siempre predicar Jesús era la Tesorería (Juan 8: 20). ¿Por que eligió este sitio? Ese lugar era conocido como el Atrio de las Mujeres. Era el único lugar del Templo donde se le permitía entrar a las mujeres. Más adentro ya no podían ingresar. Es obvio que Jesús escogió ese sitio para que ellas lo puedan escuchar.

A pesar del rígido dominio masculino, las mujeres se las ingeniaron para asumir roles conductores en las primeras comunidades cristianas. Muchas eran apóstoles, maestras, predicadoras y profetisas14. Otras, ofrecían sus casas para las reuniones cristianas (Colosenses 4:15, 1 Corintios 1:11, Hechos 15:14-40).

Cristianos en guerra de sexos

¿Por qué en la actualidad se ha vuelto tan importante el nombre de María Magdalena? Por una razón muy simple, pues con ella se reconsidera el lugar de la mujer en la Iglesia. Se descubre el poderoso papel que tuvieron las mujeres en el nacimiento del cristianismo. Hay evidencia innegable que la Magdalena fue una líder del movimiento cristiano primitivo. Según el apócrifo gnóstico Evangelio de María, Magdalena era la discípula más amada:

“Después de haber instruido sobre las palabras de Jesús, María permaneció en silencio... Entonces, Andrés dijo a los hermanos: ...Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas. Pedro respondió: ¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, de modo que todos debamos escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros? Entonces María se echó a llorar y dijo a Pedro: Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo miento respecto al Salvador? Entonces Leví habló a Pedro: Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente, por esto la amó más que a nosotros.”

¿Hubo en la Iglesia cristiana primitiva una furiosa guerra de sexos? Definitivamente, este párrafo nos está revelando que sí. Hubo enfrentamientos entre las facciones de Magdalena y Pedro por el liderazgo de la Iglesia. Jesús valoraba muchísimo a María Magdalena, al punto que la comparaba con la sabiduría misma. Según el apócrifo de Felipe ella era llamada por el sobrenombre de Sophia (Sabiduría en griego). Igualmente, en el apócrifo Pistis Sophía, Pedro se queja en nombre de los discípulos varones de que Magdalena está dominando la conversación y no los deja hablar a ellos. Entonces ella responde diciendo que Pedro:

“me amenaza y odia a nuestro sexo”,

a lo que Jesús defendiéndola de los ataques afirma que el espíritu inspira para hablar tanto a hombres como a mujeres. Otro apócrifo, el Evangelio de Tomás también nos informa de los roces entre Magdalena y Pedro:

“Simón Pedro dijo: que se aleje María (Magdalena) de nosotros, pues las mujeres no son dignas de la vida. Entonces dijo Jesús: Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que ella también se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres, pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo”.

En este evangelio se asegura que el reino de los cielos vendrá cuando no haya diferencias entre los hombres y las mujeres. Eso será cuando la mujer construya su propio animus (parte yang).

No hay comentarios:

Publicar un comentario