sábado, 3 de abril de 2010

Esta es la sentencia



El apócrifo llamado Sentencia de Pilatos, encontrado en 1580 en la ciudad de Aquila, en Italia en la que leemos textualmente lo siguiente:

*************************************************************************”Copia hallada en la Ciudad de Aquila, del Reino de Nápoles, de la sentencia dada por Poncio Pilatos, Presidente de la Judea en el año 18 de Tiberio Cesar, Emperador de Roma, contra Jesu-Cristo, Hijo de Dios y de María Virgen, sentenciándolo a muerte de Cruz en medio de dos Ladrones el día 25 de marzo, hallada milagrosamente dentro de una hermosísima piedra, en la cual estaban dos cajitas, una de hierro y dentro de ella otra de finísimo marfil, donde estaba inclusa la infrascripta sentencia en letra hebraica en carta pecora del modo siguiente:

El año XVIII, de Tiberio César, emperador Romano y de todo el Mundo, Monarca invencible, en la Olimpíada CXXI, en la Cliade XXIV y en la Creación del Mundo, según el número y cómputo de los hebreos cuatro veces MCLXXXVII, y de la propagine del Romano Imperio LXXIII, de la liberación de la servidumbre de Babilonia MCCXI, siendo cónsules del Pueblo Romano Lucio Pisano y Mauricio Pisarico, procónsules Lucio Balesna, público gobernante de la Judea, y Quinto Flavio, sobre el regimiento y gobierno de Jerusalén, presidente gratísimo Poncio Pilatos, regente de la baja Galilea y Herodes Antipas, pontífices del Sumo Sacerdocio Anás y Caifás, Alit Almael, el magister del Templo, Roboan Ancabel, Franchino centurión y cónsules romanos y de la ciudad de Jerusalén Quinto Cornelio Sublima y Sexto Ponfilio Rufo, en el mes de marzo y en el día XXV de él.

Yo Poncio Pilatos, aquí presidente romano dentro del Palacio de la Archipresidencia juzgo, condeno y sentencio a muerte a Jesús llamado de la plebe Cristo Nazareno y de patria galileo, hombre sedicioso de la ley mosaica, contrario al grande emperador Tiberio César y determino y pronuncio por ésta, que su muerte sea en Cruz y fijado con clavos a usanza de reos, porque aquí congregando y juntando muchos hombres ricos y pobres, no ha cesado de mover tumultos por toda Judea, haciéndose hijo de Dios, y Rey de Jerusalén, con amenazarles la ruina de esta ciudad y de su Sacro Templo, negando el tributo al César y habiendo aún tenido el atrevimiento de entrar con ramos y triunfo y con parte de la plebe dentro de la ciudad de Jerusalén y en el Sacro Templo. Y mando a mi primer centurión Quinto Cornelio lleve públicamente por la ciudad a Jesús Cristo ligado y azotado y que sea vestido de púrpura y coronado de algunas espinas, con la propia cruz en los hombros para que sea ejemplo a todos los malhechores: y con él quiero sean llevados dos ladrones homicidas y saldrán por la puerta sagrada, ahora Antoniana y que lleve a Jesús al público monte de justicia llamado Calvario, donde crucificado y muerto, quede el cuerpo en la cruz, como espectáculo de todos los malvados y que sobre la cruz sea puesto el título en tres lenguas y en todas tres (hebrea, griega y latina) diga Jesús Nazareno Rey Judío.

Mandamos asimismo que, ninguno de cualquier estado, o calidad se atreva temerariamente a impedir la tal justicia por mi mandada, administrada y ejecutada con todo rigor según los decretos y leyes romanas y hebreas so pena de rebelión al Imperio Romano. Son testigos de nuestra sentencia: por las tribus de Israel Rabain Daniel, Rabain segundo, Joannin Bonicar, Barbasu, Sabi Potuculam. Por los fariseos Bulio, Simeón, Ronol, Rabani, Mondagul, Boncurfosu. Por el Sumo Sacerdocio Rabban, Nidos, Boncasado. Notarios de esta publicación: por los hebreos Nitanbarta, por el juzgado y presidente de Roma Lucio Sextilio, Amasio Chlio.”

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