domingo, 3 de enero de 2010

La Sagrada familia viaja a Egipto según los apócrifos


Tribus judías en Egipto

Todo el mundo sabe que la Sagrada Familia partió a refugiarse a Egipto, por entonces provincia romana. Escaparon porque obviamente las cosas debieron haberse puesto mal en Egipto para salir de la jurisdicción de la familia de Herodes. Pero, ¿por qué prefirieron las tierras egipcias?

En el camino de Judea a Egipto, a unos 10 Km. Al norte de El Cairo, en la orilla derecha del Nilo, existe un lugar llamado Mataria. Por entonces aquel lugar era parte de los jardines del templo de Heliópolis (“On” en la Biblia), donde Moisés gestó la religión solar monoteísta. Además, posteriormente en ese mismo sitio, Cleopatra mandó plantar numerosas especies vegetales palestinas, sobre todo la olorosa Balsamina, planta productora del delicioso bálsamo. Entonces la reina contrató jardineros judíos para que cuidaran de su jardín apropiadamente. En otras palabras, en Egipto habitaban otra vez judíos, luego de la migración que lideró Moisés. El profeta Jeremías menciona tres colonias judías importantes en las tierras del Nilo bajo los nombres de Tahpanhes (una ciudad fortificada en el delta), Migdol y Not, al parecer otro nombre de Menfis. Durante el dominio persa se formó otra colonia judía en Elefantina (Yeb en egipcio), isla del Nilo cerca de Asuán, a unos 690 Km. Al sur del cairo. Algunas de estas colonias pertenecían a los esenios, y sobre todo, a los terapeutas.

En el Evangelio Árabe se menciona que la Sagrada Familia viaja a la colonia de Mataria, la de los jardines de Heliópolis. Hoy se levanta en ese lugar una capilla en honor a la virgen María. Si fue verdad que José, María y el niño Jesús fueron a ese sitio, sería muy interesante, ya que quizá ellos podrían haber entrado en contacto con los “akenatonitas” que aún existían secretamente y es posible que allí se enteraran del verdadero origen de Moisés y de su propia religión monoteísta. No olvidemos que Freíd en su libro “Moisés y la Religión Monoteísta” sugiere que Moisés no fue otro que el mismísimo Akenatón, faraón que instauró el monoteísmo en Egipto.

Es interesante anotar que el Ministerio Egipcio de Turismo tiene publicado actualmente un folleto con el título “La Sagrada Familia en Egipto” donde se señala en un mapa todos los puntos donde estuvieron ellos, según los apócrifos.

En la tierra de la magia

Los apócrifos manifiestan cosas extrañas y milagrosas de la estancia de la Sagrada Familia en Egipto. Incontables de esos sucesos son tan fantásticos (Jesús ya hablaba perfectamente, hacía milagros, las fieras lo acompañaban pacíficamente en su trayecto, una palmera lo obedecía, etc.) que sólo citaremos los que aporten algún dato valioso, con un posible fondo histórico real. El Pseudo Mateo, por ejemplo, cuenta que José, María y el niño Jesús fueron cobijados en un templo, ¿acaso sea el famoso templo de Heliópolis? Los ídolos que allí se adoraban cayeron ante la sola presencia de Jesús, rompiéndose en mil pedazos.

El relato continúa diciendo que lo ocurrido llegó a oídos del gobernador Afrodisio, quien acudió para conocer al niño maravilla. Esta anécdota pudiera estar reflejando algunos disturbios causados por la presencia de la Sagrada Familia en Mataria, que no sería nada raro ya que desde el juicio de María, los escándalos los seguirían como una mala sombra.

En el Evangelio Árabe el ídolo que cae al suelo es un ídolo parlante que cae debido a un temblor atribuido a la presencia de Jesús. En realidad, los supersticiosos egipcios debieron escuchar los rumores que se contaban sobre el extraño nacimiento del pequeño y de su huida de Judea a causa de Herodes, lo que pudo fácilmente convertirlo en una deidad viviente para quienes todo lo endiosaban. ¿Quién pudo propagar estos rumores? Recordemos que una de las parteras, ferviente creyente de que Jesús era el Mesías y probablemente la primera cristiana de la historia, fue aquella partera que se volvió nodriza de Jesús.

El Evangelio Árabe agrega que el hijo del sacerdote del templo, que estaba endemoniado, se cura cuando María le coloca uno de los pañales sobre su cabeza. A decir verdad, las curaciones que ocurren son perpretadas por ella con supuestos objetos que pertenecían al bebé. Sin embargo, lo que seguro en verdad ocurrió es que María aprendiera de los esenios terapeutas y quizá también de los nazarenos técnicas secretas de sanación que ella debió poner en práctica con los egipcios, movida por una gran composición. Además, es posible que María haya sido la primera en darle lecciones de medicina a Jesús.

Milagros a la carta

El apócrifo citado agrega que los padres de Jesús se preocuparon cuando vieron que se les atribuía la caída del ídolo. Por esta razón debieron cambiar de domicilio. Entrando a otra ciudad egipcia, María cura otra endemoniada, en este caso es una mujer que pertenecía a una familia pudiente. Como retribución la Sagrada Familia se quedó en su casa unos días. La lista de milagros es vasta: se cura a una muda, a otra endemoniada, y a una leprosa, quien también se volvió sirvienta de Jesús.

Después se menciona la curación del hijo leproso de una noble egipcia a cuyos oídos había llegado ya la fama de “deidades vivientes” que poseían maría y su niño. Prosiguiendo con el inventario de milagros que realizó María y Jesús en Egipto, tenemos la cura de impotencia de un ricachón y éste de agradecimiento los hospeda en su casa también en su casa. ¿Quién hacía los contactos, la propaganda y las relaciones públicas? Todo señala a las fieles nodrizas, en especial, a la egipcia.

Entonces, según este mismo apócrifo, la Sagrada Familia se topa con una banda de malhechores, donde estaban los dos ladrones que fueron posteriormente crucificados junto a Jesús. En este relato se llama Tito (el buen ladrón) y Dumaco (el malo). En dicha leyenda, Tito convence a Dumaco para no atacar a los forasteros. Después llegan a Mataneh, es decir, Mataria, el jardín de Heliópolis, en donde se supone Jesús hizo brotar de forma milagrosa una fuente donde lava sus ropas que olían al exquisito bálsamo. Después continúan hasta Menfis y supuestamente visitan al faraón, quien debió ser en realidad alguien nombrado por los romanos.

Fin del viaje a Egipto

María continúa realizando numerosas curaciones: a otra endemoniada más, a la hija de un rico, al hijo leproso de una noble egipcia, etc. El Evangelio Árabe asegura que la Familia Santa permanece en Egipto un total de tres años. Lo que encajaría a la perfección con la muerte de Herodes, si Jesús hubiera contado con uno o dos meses de nacido al abandonar Judea. Como fuere, todas las versiones están de acuerdo en que Jesús volvió a Judea a los tres años de edad, al producirse la muerte de Herodes. Dato que confirma, como ya dijimos, el nacimiento de Jesús en el año 7 a.C. según nuestros calendarios actuales.

Así, todos los apócrifos y Mateo sostienen que un mensajero comunica a José que por fin Herodes había muerto y que ya podían regresar a Judea. Tomando a su familia, José marcha de regreso con los suyos (posiblemente los acompañaron todos sus hijos también), pero una vez en la tierra de sus antepasados, decidieron no volver a belén sino proseguir hasta un lugar mucho más seguro: Nazareth, el corazón de la secta de los nazarenos, buenos amigos de la familia de María. Además, era prácticamente imposible viajar a Belén pues Judea estaba hecho un polvorín. Se había generado una guerra civil a la muerte del tirano Herodes El Grande.

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