jueves, 7 de enero de 2010

María les regala un pañal a los reyes magos...


El santo pañal

En el Evangelio Árabe se relata que María, en agradecimiento a los regalos recibidos, obsequia un pañal a los reyes, quienes lo conservaron como un gran honor. Al llegar a su hogar, los reyes magos quisieron quemarlo como ofrenda, pero milagrosamente no le ocurrió nada. Curiosamente, tal reliquia parece haber existido realmente y se conservaba en Constantinopla hasta el siglo XIII. Después pasó a Francia (donde los templarios trasladaron la mayor parte de reliquias crísticas). Allí fue destruido durante la Revolución Francesa junto con varias otras reliquias.

¿Es Jesús la reencarnación de Adán?

Sólo el Evangelio Armenio habla explícitamente sobre el valioso libro de Melquisedek que era el Testamento de Adán. Vemos que cuando Melchor se lo entrega al pequeño Jesús le dice algo bien interesante:

“Aquí tienes la carta sellada y firmada por “tu misma mano” que tuviste a bien entregar a nuestros mayores para que la guardaran. Toma este documento que “tú mismo” es escribiste. Ábrelo y léelo, pues está a tu nombre”.

Más claro no canta el gallo. Aquí se ve manifiestamente expuesta la tradición que aseguraba que Jesús era la reencarnación de Adán. Luego el apócrifo menciona el primer párrafo de este libro misterioso, que comienza enumerando algunas profecías sobre el padecimiento en la cruz y su propósito. Toda esta escena apócrifa está representada en los mosaicos de la adoración de los magos que se encuentra en la basílica Santa María la Mayor de Roma.

Después los magos se retiran de Belén, pero Mateo cuenta que un ángel les previene en sueños de no volver donde Herodes, quien tenía perversos planes para el Mesías. Sin embargo, en el Libro de la Infancia del Salvador es el mismo José quien los detiene para que no acudan donde Herodes. Lo que es mucho más factible.

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