
Lo que no admitió de Buda
• La idea de que la vida es en sí misma puro sufrimiento.
• Dios es inalcanzable.
• La materia no puede ni debe modificarse por el poder de la fe.
• La única forma de escapar de las penalidades del mundo es por medio de la meditación.
• La condena de todos los sentimientos, hasta de los más sublimes.
• El rechazo del amor.
• Su ateísmo implícito (¿Quién ha visto nunca a Brahma cara a cara?).
• La lenta corrupción del budismo encaminada a una idolatría camuflada.
• La falta de amor a uno mismo (arranca el amor de ti, como un loto de otoño, con la mano).
. Sentirse ausente en la vida.
• La existencia es de por sí miserable (un mal necesario).
• Su sistema altamente represivo.
Instruyéndose como mago budista
Los budistas que habitan los Himalayas son los de tendencia Mahayanica y su doctrina dista bastante del budismo original. Ellos habían fusionado su filosofía con la práctica de la alta y ancestral magia Bon Po. Allí Jesús aprendió diversas técnicas:
- el Pranayama (energetización por medio de la respiración),
- el Lung-Gom (la carrera sin descanso ni comida),
- el Tum-Mo (calentarse en el hielo sin necesidad de encender fuego),
- el Tulpa (la materialización de objetos orgánicos e inorgánicos como pescados o panes),
- la Danza Chod (invocación a los demonios o espíritus de la naturaleza),
- el Trongjug (manejo del clima como en la tormenta que sorprende a los apóstoles cuando Jesús dormía),
- el Tulku (o técnica de la resurrección),
- el Po-Wa (telepatía e ilusionismo),
- la Vajrayana (bilocación, levitación o transferencia corporal)
- la doctrina tántrica de reciclamiento de la energía sexual.
Como vemos, la mayor parte de sus capacidades prodigiosas Jesús las desarrolló entre los budistas quienes también podían hacer lo mismo que él hizo delante de los palestinos. Por esta razón Jesús dijo a sus apóstoles:
“Todo lo que yo hago vosotros también lo podéis hacer”