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martes, 29 de diciembre de 2009

Pandemonium bíblico




Uno se da cuenta de la gran cantidad de contradicciones al interior del Nuevo Testamento, cuando se lo lee con detenimiento. Enumeremos solo algunas de las tantas incongruencias:

• Las genealogías de Jesús no coinciden (Mateo 1:1-17), (Lucas 3:23-38).
• Está mal traducido cuando se dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos (Mateo 19:24 y Lucas 18:25). Según recientes investigaciones, la palabra que en realidad figura es “kamilos” que significa “cuerda gruesa” y no “kamelos” que es “camello”. En verdad debería decir: más fácil es que una soga gruesa pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos. Tiene más sentido, ¿no?
. No defraudar, no es un mandamiento, así que Marcos se equivocó aquí al nombrarlo como tal (10:19).
• Las últimas palabras de Jesús en la cruz no concuerdan. Marcos 15:34 dice: “Dios mío, ¿por qué me has abandona? Mateo 27:46 dice lo mismo. Sin embargo, Lucas 23:46 afirma que fue: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y Juan 19:30 atestigua que dijo: “Todo está consumado”. ¿En qué quedamos? ¿Quién tiene la razón?
• En Marcos 7:31 leemos: “De nuevo, saliendo de la región de Tiro vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea que esta en medio de la Decápolis”. Si ustedes agarran un mapa de la época (en las Biblias hay), verán que Sidón está arriba mientras que el mar de Galilea está más abajo. Es decir, geográficamente, Jesús no pudo pasar por Sidón para llegar al mar de Galilea, si estaba en Tiro. Es imposible. ¡Upss! ¿Qué paso?
• Marcos empieza diciendo: “Comienzo el evangelio de Jesucristo, hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí que envío a mi mensajero para que te preceda y prepare tu camino”. Pues se equivocó Marcos. Lo que cita no es Isaías sino Malaquías 3:1. ¿El Espíritu Santo puede meter la pata?
• Mateo 1:23 menciona una profecía de Isaías 7:14 que supuestamente es la base de la virginidad mariana: “He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel”. Sin embargo, en la Biblia hebrea dice: “He aquí que una joven concibió y…” Dice almah (joven) y no betulah (virgen) y en pasado, o sea, no es algo que va a suceder en el futuro. Sino que ya pasó. No es una profecía. Sin embargo, Mateo se basa en la versión Septuaginta de la Biblia (primera traducción del hebreo al griego en el siglo III a.C.) que sí pone “la virgen concebirá”. No obstante, la versión hebrea es más antigua. ¡Ay Dios! Manipulaciones de la sintaxis para crear un dogma. ¡Qué mañosería!
• Según Mateo 2:1 Jesús nació durante el gobierno de Herodes El Grande. En cambio, para Lucas Jesús vino al mundo cuando Quirino (Cirenio, Cirino) era gobernador de Siria. Son dos tiempos totalmente disímiles. La historia asegura que Herodes El Grande murió el 4 a.C. Por otro lado, según Flavio Josefo, Quirino fue gobernador de Siria el seis de nuestra era. Diez siglos de diferencia. ¿A quién le creemos? ¿A Mateo o a Lucas?
• ¿Quién vio primero a Jesús resucitado? Según Mateo 28:1 fueron dos: María Magdalena y la otra María. Para Marcos 16:1 fueron tres: María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé. Lucas 24:10 afirma que fueron varias: María Magdalena, Juana, María madre de Jacobo y otras más. Por último, Juan 20:1 refiere que fue sólo María Magdalena. En todas las versiones está María Magdalena siempre. ¿Por qué se le otorga tanta relevancia a una insignificante ex prostituta cuya única virtud era ser sumamente devota y pía?
• En Juan 2:19-20 los judíos aseveran que su templo se construyó en 46 años. Sin embargo, Flavio Josefo en el capítulo once de “Antigüedades Judías” asegura que se edificó en un año y seis meses. Otra vez, ¿a quién le creemos?


Teléfono malogrado

En mil quinientos manuscritos canónicos, los especialistas han detectado cerca de cincuenta mil discrepancias. En uno dice una cosa y en el otro, dice otra sobre el mismo versículo. Los curas siempre han conocido estas diferencias, pero se las han callado la boca. Al pueblo no le han dicho nada. Este ha sido uno de los secretos mejor guardados por la Iglesia. Para muestra veamos solamente algunos ejemplos:

• La escena de la adúltera (Juan 8:1-11) no figura en los papiros P66 y P75 (cerca del año 200), ni tampoco en los códices Sinaítico y Vaticano del siglo IV. Los códices completos más antiguos de la Biblia. Recién aparece en el siglo V en el códice Bezae Cantabrigiensis.
• En los viejos manuscritos de Marcos 8:10 dice “Magdala” en vez de la palabra “Dalmanuta”. ¿Por qué lo cambiaron? ¿Quizá porque se asociaba a María Magdalena?
• El suceso de Jesús sudando sangre (Lucas 22:43-44) no se encuentra en los papiros p66 y p75, ya mencionados antes. Tampoco se halla en el códice Vaticano.
• En Juan 9:38 se malinterpreta la palabra griega prosekunesan, que en realidad significa “besar la mano” y no “adorar”. Este mismo término griego está en Mateo 28:17: “Y cuando le vieron le adoraron”. No es lo mismo besar la mano en señal de respeto que rendirle culto a un dios.
• Según los entendidos en la materia, serían agregados bíblicos los siguientes versículos: la última parte de Marcos (16:9-20), Lucas 9:55 y 24:12, Mateo 17:21 y Juan 5:4. Todos estos párrafos faltan en los códices Sinaítico y Vaticano. No están. ¿De dónde salieron?
• En 1516, el filósofo y sacerdote holandés Erasmo de Rótterdam publicó el primer Nuevo Testamento griego en Europa. Omite 1 Epístola de Juan 5:7-8, que es la supuesta prueba de la existencia de la Santa Trinidad. Cuando se le preguntó porqué no había incluido ese verso, respondió que no lo había encontrado en los antiguos manuscritos.
• Según Ireneo, los ebionitas (cristianos judíos originarios de Jerusalén) usaban un evangelio de Mateo que no tenía los dos primeros capítulos.
• En el papiro Oxyrhnchus 4499 (Egipto, siglo III), el número de la Bestia que figura en el Apocalipsis 13:18 no es 666 sino 616. Hoy dicho papiro se puede encontrar en el Museo Ashomoleano de Oxford. Ireneo también hace mención del 616 en contraposición al 666. Este dato tendrían que saberlo las películas de terror.
• En el Monasterio de Santa Catalina del Sinaí, se halla el códice Siríaco, que es un libro del siglo II que fue borrado y reescrito con nuevos textos en el siglo VI. Es decir, con la Biblia han hecho lo que han querido. La que hay ahora es producto de siglos de manipulación.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Apócrifos tardíos, viejas tradiciones




Se ha dicho que los apócrifos no poseen valor histórico. Pero eso da risa, pues los canónicos también estarían con el mismo problema. Como ya dijimos antes, para discernir que es historia y que es mito de los apócrifos y canónicos hay que tener criterio y separar la exageración de la verdad. Como dato podemos decir que desde el siglo II los Padres de la Iglesia certificaban la existencia de la literatura apócrifa. Ya existían. Cada vez más especialistas modernos se inclinan a pensar que sí tienen un valor histórico real pues gran parte de estos escritos provendrían de tradiciones orales sumamente antiguas, contemporáneas a Jesús. Incluso se habla de enseñanzas secretas que recibieron los apóstoles y que las plasmaron ellos mismos o sus estudiantes en escritos posteriormente.

Best-sellers subversivos


Se ha dicho que sólo los escritos canónicos eran leídos, y por ello prevalecieron en el tiempo e ingresaron al canon. Mientras que los apócrifos, como nadie los leía, cayeron en desuso. Falso. A pesar que los cristianos paulistas tenían el prurito de destruir sistemáticamente a los apócrifos, se hacían copias nuevas de éstos que volvían a circular por lo bajo, teniendo una enorme aceptación en los primeros siglos del cristianismo. ¿Qué pruebas hay de eso? ¿Saben lo que es el Decretum Gelasianum? Era una lista de libros apócrifos vetados que la Iglesia se esforzó por difundir en el siglo IV y que ha sobrevivido hasta nuestra época. Nos preguntamos, si no eran leídos, ¿por qué se dieron el trabajo de prohibirlos? Como detalle de interés, sepa usted que el Decretum Gelasianum sirvió de inspiración al Santo Oficio para elaborar luego el tristemente célebre Index, que eran libros prohibidos por la Iglesia, porque les dio la gana, donde estuvieron grandes obras del pensamiento “pecaminosas” como los libros de Federico García Lorca, Pablo Neruda, Jean-Paul Sartre, Ernest Hemingway, para sólo hablar de los modernos y no de Dumas, Victor Hugo, Unamuno, Rosseau, Kant y un largísimo etcétera de siglos y siglos, amén. Vergüenza para la humanidad pensante.

¿Quién escribió la Biblia?

Se ha dicho que los apócrifos son de autores desconocidos. Sin embargo, pensamos que en dicha situación se hallan no sólo los apócrifos sino también los canónicos. La Biblia entera está plagada de identidades falsas. Sinceramente hoy los expertos no pondrían la mano al fuego por ningún escritor bíblico. Ya nadie cree que la Biblia esté escrita por quienes se les atribuye. La verdad es que en general ignoramos quienes pudieron ser los autores reales de los libros de la Biblia. Sólo existen indicios, pistas, no certezas.

No sabemos a ciencia cierta quienes fueron los autores de los evangelios canónicos. Hay teorías que afirman que Marcos, Mateo, Lucas y Juan no fueron personas sino grupos. De allí, que las narraciones den saltos incongruentes. ¿Quién escribió en realidad las cartas atribuidas supuestamente a Pablo? La epístola de Hebreos posiblemente lo escribió algún obispo. Pero eso no es nada. Numerosos especialistas defienden la idea de que el supuesto Mateo teniendo a la mano el escrito del auténtico Mateo, lo combinó con historias persas y egipcias y obtuvo como producto final el llamado “Evangelio de Mateo”.

Si esto sucedió con Mateo, imagínense que habrá ocurrido con los demás evangelios. Tal como dijimos antes, no han sobrevivido originales de la Biblia, ni del Antiguo Testamento ni del Nuevo Testamento. Por tanto, no hay escritos autógrafos, firmados por la propia mano del autor. No hay rúbricas. No existen. Todos los escritos que hay ahora son copias relativamente antiguas algunas, pero copias al fin. Incluso el tan mentado Textus Receptus, que es simplemente un collage de un montón de copias desperdigadas de diferentes tiempos. O sea, una mezcolanza.

¿Quién escribió los apócrifos?

Del mismo modo sucede con los apócrifos: no sabemos quien en verdad escribió el evangelio de Tomás o el de María. Era una costumbre muy común adjudicar un escrito a un apóstol. Eso le concedía mayor pedigree al texto. Por eso, a los apócrifos se les llama “pseudoepígrafes”. Pero, ¡qué tal raza!, el término se emplea exclusivamente a los apócrifos, como si los canónicos no tuvieran el mismo problema. Lo más probable es que los autores de los apócrifos y canónicos fueran personas N.N. que no hicieron otra cosa que plasmar por escrito lo que les contaron: la abundante tradición oral que existía en su tiempo sobre la vida de Jesús.

No hay originales de la Biblia





Los apócrifos que han llegado hasta nuestros días son reproducciones hechas en tiempos disímiles. Solamente se han conservado copias, igual que los canónicos. Cuando en una Biblia dice “traducción teniendo a la vista los textos originales”, se está haciendo referencia a copias relativamente antiguas. Nada más. Téngase bien claro, no existen originales de la Biblia, ni canónicos ni apócrifos. Todos se han perdido. Sólo existen pedacitos de papiros dispersos del Nuevo Testamento. Todos estos fragmentos son después del año 200. Antes no hay nada de nada. Mencionemos algunos de los trozos de papiro supuestamente del año 200 (ojo: pueden ser más recientes, pero no más viejos, y quien sabe si en lugar de ser copias, sean en verdad los originales. Eso implicaría que la Biblia se escribió más tarde de lo que se pensaba.

Extractos de papiros bíblicos encontrados:

• P52: Contiene el versículo 18:31 del evangelio de Juan. Encontrado en Egipto.
• P64, P67 y P77: Son versículos de Mateo.
• P66: Algunos versículos de Juan.
• P75: Evangelio de Juan y algo del de Lucas.
• P32 y P46: Epístolas de Pablo
• P98: Algo del Apocalipsis.
• Pergamino 0189: Fragmentos de Hechos.
• P45, P46 y P47: (papiros Chester Beatty) Por primera se encuentra Hechos y las Cartas de Pablo juntos con partes de los cuatro evangelios. Data del año 300.

A partir del siglo III, proliferan las copias sueltas de los 27 textos neotestamentarios. Pero las versiones casi completas más antiguas que han sobrevivido del Nuevo Testamento pertenecen al siglo IV (¡y contienen apócrifos que los sacaron!) son el códice Sinaítico y el códice Vaticano, que están cuidados como oro en el Museo Británico y el Museo Vaticano respectivamente.

Soporte material


La arqueología bíblica ha encontrado copias en papiro, pergaminos y en códices. ¿Cuál es la diferencia? El papiro son hojas de la planta papiro engomadas. Son muy frágiles. En cambio, el pergamino es más resistente porque está hecho de cuero. Cuando los papiros o pergaminos se enrollaban se denominan “rollos”. Se dice que éstos manchaban las manos por la tinta que botaban. Cuando los escritos se cosían en forma de libros encuadernados (ya sean papiros o pergaminos) se les llamaba “códices” (codex). Los escritos de la Biblia se empezaron a juntar primero en rollos y luego en códices.

Versiones y tensiones

Los apócrifos y los canónicos neotestamentarios están escritos en griego popular (koiné), que era el idioma comercial de la época, como decir el inglés ahora. También hay inserciones en arameo, la lengua que hablaba Jesús (dialecto regional hebreo de ese tiempo). Más adelante, los apócrifos fueron traducidos al latín y luego a idiomas orientales como el copto (egipcio cristiano), siríaco (que se parece al arameo), etíope, armenio, árabe y eslavo. Circularon clandestinamente por toda la Edad Media. ¿Por qué? Los apócrifos al no estar dentro del canon (que fue un canon cambiante durante siglos, ojo), se traducían más rápidamente a las lenguas vernáculas sin tanto protocolo.

Paradójicamente, las copias orientales de los apócrifos por ser informales y subrepticias, sobrevivieron a la monstruosidad negra de la Inquisición. Y hoy son las copias apócrifas más fieles y menos censuradas que tenemos, puesto que tuvieron menos roce con la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Aquí hay que hacer una salvedad. Las traducciones orientales apócrifas por el hecho de estar más libres y sin el corset del status quo católico, se contaminaron con las leyendas y tradiciones propias del lugar. Esa es la razón por la que muchos apócrifos parecen extraídos de las páginas de “Las Mil y una Noche”. Eso no quiere decir que no tengan un fondo de verdad.

¿Sabía usted que las Biblias orientales incluyen apócrifos prohibidos por la Iglesia Católica? Los cánones bíblicos difieren según la Iglesia que sean: católica, protestante, griega, copta, nestoriana, armenia o etíope. Así, en la Bíblia armenia encontramos Corintios 3, en la copta a Clemente 1 y 2, en la etíope hayamos agregado el famoso Libro de Enoc, entre otros más. ¿Por qué la Iglesia católica no incorpora esos apócrifos en su Biblia como lo hace la Oriental? ¿Les faltan cojones?

¿Cuál fue su base de datos?

¿De donde obtuvieron los escritores bíblicos la información para hacer sus libros? ¿Del Espíritu Santo? Ya, pero eso es una metáfora, ¿no es cierto?, porque no creo que una paloma de verdad se ponga a hablar en el oído de nadie, aunque todo puede suceder en el mundo mágico de la Biblia. Fuera de bromas. ¿Cómo se crearon los evangelios? Después que murió Jesús, sus discípulos se pusieron a contar su historia. Eran testigos presenciales. Así, de boca en boca, trasmitidas oralmente empezaron a conservarse y enriquecerse las tradiciones sobre un Mesías que hacía maravillas. Al pasar el tiempo, se dieron cuenta que mejor era dejar por escrito esas maravillas para que no fueran olvidadas y pasaran así a la posteridad (Lucas 1:1-4).

Entonces se elaboró una lista esquemática de los hechos, milagros y frases de Jesús, pero sin hilo conductor. Sólo una colección de logias (dichos) sueltas sin atar cabos. Así han deducido los estudiosos la existencia de la Fuente Q (de quelle que significa “fuente” en alemán), también denominada “Logia”. Se piensa que los escritores de Marcos (¿por qué pensar que fue un solo escritor?) se basaron en esta fuente. Luego Mateo y Lucas tomaron de Marcos porque se han hallado incontables hechos en común entre ellos. De 662 versículos de Marcos, 406 son comunes a Mateo y Lucas. Esa es la razón que a Mateo, Marcos y Lucas se les conozca como los “evangelios sinópticos”. Parece que Juan bebió de otra fuente, que los expertos han bautizado con el nombre de “Evangelio de los Signos”. El historiador cristiano Eusebio de Cesárea habla una “Logia” que se perdió. Algunos creen que esa logia perdida (fuente Q) es el Evangelio de Tomás.

De otro lado, paralela a la fuente escrita, siguieron circulando las tradiciones orales sobre el Nazareno y recién en siglos posteriores se plasmaron en formato escrito. Existieron tradiciones sobre Jesús de viva voce, más allá de las Escrituras. A pesar de la oposición de la sóla scriptura, movimiento que propugnaba que sólo lo que estaba en la Biblia era verdadero. Las tradiciones orales tardías serían el origen indudable de muchos apócrifos. La discusión continúa hasta nuestros días.

Romper los esquemas




¿Qué se ha dicho sobre los apócrifos? De todo. Por ejemplo, que son tan falsos como un billete de quince dólares. Pero, nos preguntamos, ¿por qué dicen que son falsos? ¿Qué razones hay para afirmar ese dictamen tan seguro? ¿Acaso el hecho que no estén dentro de la Biblia, garantiza que sean falsos? Es obvio que los apócrifos desagradan a la Iglesia. Son como una piedra en el zapato. Durante siglos los curas los han quemado, pero a veces una copia se les escapaba y ha logrado llegar hasta nuestros días. ¿Por qué los apócrifos desagradan? ¿Son peligrosos?

Primero que todo, gran cantidad de ellos invita a un proceso de exploración propia y no simplemente a repetir una recua de dogmas que nos han metido en los sesos. Igual que un koan budista: saca de plano. Hace pensar por sí mismo y empezar a cuestionar una cosa que parecía eternamente pétrea e inamovible. Pero se mueve, ya lo decía Galileo. A pesar de todo.

Por ejemplo, los evangelios gnósticos hacen cambiar la dirección de la mirada. No hacia fuera, sino hacia dentro. ¿Qué opina la santa zapatilla sobre el versículo tres del evangelio de Tomás? Que importa. Lo que vale es la interpretación de uno mismo. ¿Qué sensación, qué pensamiento le suscita? Es más. Los evangelios gnósticos hablan de una verdad escondida frente a nuestras narices. Una matrix. Y hay un observador que lo sabe, el yo sagrado que está dentro de nosotros, llamado maestro interno (que los orientales dicen que es la intuición). Está adentro, no afuera. Es allí donde hay que buscar a Dios, dicen estos evangelios. Obviamente, eso no agradaba demasiado a los curas, pues entonces ellos perdían su función de mediadores. Por eso, todo contacto con las realidades espirituales debía pasar por la supervisión de la Iglesia. De allí que la revelación vivencial íntima y profunda ha sido siempre mirada con desconfianza por el establishment católico. Cualquiera puede tener inspiraciones místicas. Es algo libre. Una experiencia propia e intransferible.

Un Jesús controvertido

Se ha dicho que los apócrifos son sospechosos. Me imagino que para la ortodoxia lo son porque estos escritos impugnados muestran una imagen de Jesús que difiere de los canónicos. Humanizar a Jesús no lo desacredita, sino que lo enriquece. Lo hace más coherente. Por ejemplo, en los apócrifos se muestra a Jesús como un ser humano de carne y hueso: fue un niño caprichoso, poseía hermanos, su madre se casó jovencita con un anciano, su familia perteneció a una clase social acomodada, se casó, su mujer no era judía sino una cananea rica con mucho poder entre los apóstoles. Y sobre todo que Jesús jamás identificó al mal con la mujer. Estos son sólo algunos datos “sospechosos”. Lo cierto es que numerosos escritos apócrifos se entretejen a las mil maravillas con los textos canónicos. Lo que uno no lo dice, lo dice el otro y viceversa. Los apócrifos complementan y llenan vacíos del rompecabezas bíblico.

Los conejos del sombrero

Sin embargo, se ha dicho que los apócrifos son imaginación popular, escritos por cualquier hijo de vecino de la época para imitar las escrituras canónicas llenando las lagunas de la historia de Jesús (porque hay varias, no pueden negarlo). Pero nos preguntamos, si esto fuera así, ¿por qué la Iglesia extrae información de los apócrifos y la divulga en su catequesis, si esta información no es confiable? Me hace recordar a un mago que saca conejos del sombrero, pero nadie sabe de donde vienen esos animalitos. Enumeremos algunos conejos:

• La lucha de Miguel y Luzbel
• Los nombres y los deberes de los siete arcángeles
• La idea de que los demonios son ángeles caídos
• La vara de José que floreció
• Los primeros pasos de María
• Los nombres de los Reyes Magos
• La cueva donde nació el niño Jesús
• El buey y el asno presentes en el nacimiento de Jesús
• El paño de la Verónica con el rostro del Mesías
• La asunción de María
• Los nombres de los ladrones crucificados
• El nombre de la esposa de Pilatos
• El nombre del soldado que le clavó una lanza a Jesús en la cruz